El contexto

Soy Head of AI (Marketing Automation) en Reverse Tech. El equipo de paid necesitaba más creatividades de las que cualquier equipo podía sacar a un coste razonable. En vez de contratar a más gente, montamos una fábrica.

El problema

Las creatividades eran el cuello de botella de todo el canal. Cada idea pasaba por briefing, diseño, revisión y subida a mano a cada plataforma. Lo que aprendíamos sobre qué funcionaba se quedaba en la cabeza de cada trafficker. Y las herramientas que prometían resolverlo costaban decenas de miles de euros al año sin dejarnos tocar el motor.

Cómo funciona

Es un circuito cerrado que va del dato al anuncio publicado:

  • Detectar lo que funciona: el sistema analiza las creatividades que mejor rinden en nuestra cuenta y en las de la competencia, y saca patrones concretos.
  • Convertirlo en briefs: esos patrones se traducen en briefs de producción.
  • Repartir el trabajo: cada pieza la hace una persona o el motor generativo, según lo complicada que sea. Las reglas las controlamos nosotros, no un proveedor.
  • Publicar por API: las piezas terminadas se suben directamente a Meta y Google a través de sus APIs.
  • Aprender de cada anuncio: el rendimiento vuelve al sistema y alimenta la siguiente tanda de ideas.

El resultado

Pasamos de unas 200 creatividades a la semana a más de 3.000. Cada persona produce diez veces más, también en la creación de las piezas, que era lo difícil, y no solo en la subida. Al hacerlo en casa, además, nos ahorramos unos 20.000 € al mes en herramientas externas, y el motor y los datos son nuestros.